Escuela
de Frankfurt: primera y segunda generación
La realidad en la que vivimos, y
más que esto, la interpretación que se le da a la misma está atravesada por
diversos discursos que le dan sentido a los fenómenos que ocurren a diario, o
también a hechos históricos. Para autores como Miquel de Moragas, “no estamos
en contacto con los hechos (…) sino que estamos en contacto con una determinada
interpretación semiótica de aquellos” (Moragas, 1976. pp. 139). Lo anterior da
cuenta de la importancia del lenguaje y del discurso en la construcción de
realidades, y digo realidades ya que un mismo fenómeno puede tener varias
interpretaciones de acuerdo al discurso que lo explique, que puede ser variado.
Es por esto que teorías como la constructivista tienen lugar en el campo de las
ciencias sociales, ya que el análisis de los fenómenos sociales estaría
incompleto si no se pasa por el lenguaje que constituye las relaciones
sociales.
Así, “el sujeto construye el
conocimiento de la realidad, ya que ésta no puede ser conocida en sí misma,
sino a través de los mecanismos cognitivos de que se dispone, mecanismos que, a
su vez, permiten transformaciones de esa misma realidad.” (Araya, Alfaro, y
Andonegui, 2007, pp. 77). Entonces, como
la realidad puede ser construida y reformada a través del discurso, filósofos
como Michael Foucault también reconocen su importancia; en este caso, Foucault
señala al respecto que
Las
«formaciones discursivas» se refieren a cuerpos regulares de ideas y de
conceptos que pretenden producir conocimiento acerca del mundo. Por ejemplo, al
explicar los discursos científicos a través de la historia, Foucault se empeña
en esbozar sus regularidades discursivas subyacentes y relaciona la producción
y transformación de estos discursos con los más amplios procesos sociales y
políticos” (Howarth, S. F. pp. 126).
En este sentido, científicos
sociales como los pertenecientes a la Escuela de Frankfurt también han abortado
los temas del discurso y la comunicación, haciendo grandes aportes en lo que
respecta a la influencia de aquellos en la manera en que una sociedad determina
su modo de vida y sus prácticas cotidianas. Siendo así, cabe preguntarse ¿cuál
es el papel de la Escuela de Frankfurt (primera y segunda generación) en el
análisis de los medios de comunicación de masas? Como hipótesis planteo que la
Escuela de Frankfurt es la precursora en el análisis de los medios de
comunicación de masas como constructores de realidad, dotando al debate de una
visión crítica y multidimensional.
Ahora bien, con el fin de
responder apropiadamente a la pregunta problema daré cuenta, en primer lugar,
de qué es la Escuela de Frankfurt; en segundo lugar, me adentraré en el
concepto de cultura de masas, más concretamente la creación de la misma,
relacionándolo siempre con los planteamientos de la Escuela de Frankfurt; en
tercer lugar, señalaré los aportes de la misma (primera y segunda generación)
en cuanto al análisis de los medios de comunicación de masas y cómo estos
logran ser un marco de referencia para la cultura de masas; para finalmente dar
algunas conclusiones.
La Escuela de Frankfurt es un
grupo de teóricos alemanes conocidos por desarrollar la teoría crítica con base
en los supuestos de la teoría marxista. Más exactamente, se concentran en
analizar los “cambios que ocurrieron en las sociedades capitalistas occidentales
desde la teoría clásica de Marx” (Kellner, 2005, pp. 290). La Escuela tiene sus
orígenes en los años treinta del siglo pasado. Sin embargo, ya que sus
principales teóricos fueron judíos, éstos tuvieron que exiliarse en Estados
Unidos a causa del régimen Nazi. Los precursores de la Escuela de Frankfurt o
teóricos de la primera generación fueron Theodore Adorno, Herbert Marcuse, Max
Horkheimer, entre otros. Sus análisis desde la teoría social crítica se
enfocaron principalmente en la cultura de masas y la comunicación como
herramientas de dominación. Incluso, una vez asentados en los Estados Unidos,
tienen la oportunidad de ver más de cerca el epicentro de la cultura de masas
capitalista, que sería relevante en sus análisis.
Para entender de una mejor manera
la importancia de sus aportes, hablaré primero de lo que se puede entender por
“cultura de masas”. En este sentido, Miquel de Moragas
[Entiende] por “cultura de masas” una determinada
posibilidad de ordenación de significados. Cuando aludimos a la “cultura de
masas” hacemos referencia a un campo semántico que constituye una de nuestras
perspectivas, una de las posibles redes de interpretación del mundo, de
nuestras relaciones sociales y de nuestra propia imagen personal. (Morgas,
1976, pp. 135)
Lo anterior nos da a entender que
no hay una realidad, sino una multiplicidad de las mismas en tanto que ésta
está atravesada por un campo semántico que la construye. Además de esto, los
discursos y el lenguaje no es neutro, lo que quiere decir que el emisor tratará
con el mensaje de dar una orientación determinada al receptor. En esta ecuación
de emisor – receptor, es importante denotar el papel del canal, que para el
análisis desde la teoría crítica serían los medios de comunicación como
plataforma para la cultura de masas.
Ahora bien, teniendo claro qué se
entiende por cultura de masas, a este respecto la Escuela de Frankfurt realiza
los primeros modelos de estudios críticos culturales y hacen un gran aporte al
conectar los textos culturales con el análisis del sistema económico de
producción, lo que quiere decir que la cultura también está atravesada por las
relaciones capitalistas de producción. En este sentido, señalan que existe una
industrialización y comercialización de la cultura, a lo que finalmente
denominarán como “industria cultural”. La cultura de mercado hace de la
comunicación su aliada, la utilizan como herramienta para legitimar aquella, de
ahí que se dé una industrialización cultural. Asimismo, como la cultura masiva
y las comunicaciones son agentes de socialización y mediadores de la realidad
política, es importante tomarlas en consideración. Incluso, los teóricos de la
Escuela de Frankfurt denotan que la clase trabajadora que, en términos de Marx
serían un instrumento de revolución, se adentra ahora en la sociedad de consumo
a través de la industria cultural. (Kellner, 2005)
Así, al conectar la cultura con
las relaciones capitalistas de producción, la Escuela de Frankfurt aporta un
análisis que no se estanca en una sola dimensión. Además, señalan que las
industrias culturales están controladas por grandes industrias, que están
organizadas por las estructuras de producción en masa que a su vez genera un
sistema de cultura el cual vende valores, modos de vida, e instituciones del
“estilo de vida americano” (Kellner, 2005, pp. 291). Por esto mismo es
importante tener en cuenta que el lenguaje no es neutro; en una cultura de
consumo, el mensaje que se da a la audiencia a través de los medios de
comunicación y los comerciales tiene una finalidad y es perpetuar este sistema
a través de su legitimación, convirtiendo estas prácticas de consumo en un
estilo de vida, formando valores e interpretaciones de la vida.
Para la segunda generación de la
Escuela de Frankfurt, el teórico tal vez más importante es Jurgen Habermas,
quien continúa por esta misma línea de análisis de la cultura de masas, una vez
muere Max Horkheimer, hecho que da paso al inicio de esta segunda generación.
Dentro de la segunda generación de la Escuela también se encuentran teóricos
como Claus Offe, Oskar Negt y Albrecht Wellmer. Para Habermas los medios de
comunicación son un escenario de discusión, no por nada este autor es uno de
los autores relevantes sobre democracia deliberativa; Habermas señala que en
los medios se pueden poner diversos intereses. A Esto se suma Walter Benjamin
quien tiene una visión del deber ser, donde argumenta que el espectador no es
un simple contenedor vacío al que le llega información y la acepta sin más,
sino que existen consumidores críticos y racionales. (Kellner, 2005)
Sin embargo, la Escuela de
Frankfurt se mantiene en la línea de entender a los medios de masas como un
instrumento de dominación. Aunque la segunda generación de la Escuela de
Frankfurt también reconoce que dentro de esta cultura de masas, se presenta lo
que se denominó Fordismo, entendiendo este como un efecto de un régimen
homogeneizador del capital que “produce deseos masivos, gustos y
comportamientos” (Kellner, 2005, pp. 292), según esto, el Fordismo para la
Escuela de Frankfurt significaría el final del individuo (Kellner, 2005). Así,
cuando hay una suma entre la cultura y el consumo masivo se da paso a la
sociedad de consumo: sin uno no podría existir el otro.
En conclusión, a lo largo del
texto pudimos ver cómo la realidad está atravesada por un campo semántico que
no es neutral, sino que le da dirección al receptor del mensaje; dicho mensaje
está lleno de valores, ideas y formas de interpretación de la realidad
material. Todos estos elementos los toma la Escuela de Frankfurt para hacer un
análisis desde la teoría social crítica, señalando una conexión entre cultura y
relaciones capitalistas de producción, dando cuenta así de una “industria
cultural” que sirve como herramienta para legitimar la sociedad de consumo en
las sociedades capitalistas occidentales. Por todo lo anterior, es de resaltar
los aportes dados por la Escuela de Frankfurt al debate y análisis del papel
que juegan los medios de comunicación masivos en las sociedades de consumo.
BIBLIOGRAFÍA.
·
Moragas,
Miquel. (1976). Semiótica y comunicación de masas. Edicions 62. Barcelona
·
Kellner, D. (2005). Frankfurt School. En: Ritzer, G. (2005).
Encyclopedia of Social Theory. University of Meryland.
·
Howarth,
D. (S. F.). La Teoría del Discurso. Recuperado de: http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Teoria%20del%20discurso.pdf
·
Araya,
Valeria; Alfaro, Manuela; Andonegui, Martín. CONSTRUCTIVISMO: ORIGENES Y
PERSPECTIVAS. Laurus, vol. 13, núm. 24, mayo-agosto, 2007, pp. 76-92. Universidad
Pedagógica Experimental Libertador. Caracas, Venezuela.